Aveces llega el dolor de la decepción, cuando vemos quienes se levantan en contra nuestra. Lloramos con todo el sentimiento del alma. La herida duele muchísimo y pasar este duelo de la decepción, no es nada fácil. Pero quiero decirte que no estás sol@. Dios nos prometió, en su palabra, que aunque nuestro padre y madre nos dejaran, Jehová con todo, nos recogerá. Dios es nuestro amparo, nuestro refugio y nuestro pronto auxilio. Las personas, y máximo aún las que se supone que sean cercanas, nos traicionan, nos insultan, nos señalan, sin saber las realidades, que a diario vivimos. Como decimos en el campo, "con la boca es un mamey". Pero nunca han venido a ponerse nuestros zapatos, para que comprendan, lo que realmente es. Y no es como ellos lo pintan. Muchos creen tener el derecho de chismear de tí, y más a tus espaldas. Sin meditar como realmente están sus vidas ante Dios. ¿Acaso tendrán el derecho de señalar nos? Recuerden que cuando señalas con un dedo a tu prójimo, los 4 dedos restantes te están señalando a tí. "No mires la paja del ojo de tu hermano, sin antes ver la viga que está en tu propio ojo". Escrito está. Te exhorto a seguir adelante. En medio de la adversidad, confía que Dios está contigo y te dará la victoria. Aveces en esta vida, es necesario un Judas qué nos traicione, para alcanzar el propósito de Dios.
Jacky Rodz Rodz
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