Te ha pasado que tienes una situación en particular, en la cual todos comie zan a juzgarte, te señalan y te critican. Por encima, quieren venir a decidir por tí. Y como si fuera poco, comie za el bombardeo de insultos e indirectas por todos los medios comunicativos y por las redes sociales. Tal parece que esas personas llevarán u a vida perfecta; y creen tener la potestad de tirarte al suelo y hacerte leña. Oh...pero...prohibido hablar de sus vidas, porque se justifican por todo y por nada. Se defienden a capa y espada. Ah...espérate...no son esas mismas personas que tu siempre has ayudado??? No son esas mismas personas que te utilizan, como si fueras papel higiénico, que te usan y luego te botan?? Que fuerte...pero cierto. Pero aquí lo importante es dejar todo en las manos de Dios y que sea Dios, impartiendo justicia y orden. Por más que tiren y hablen, lo mejor es ignorar. Porque quieren santificar sus pecados, reversándolos en tu contra. Y no es así. Cada cual es responsable y dueños de sus actos. Señalan y se les olvida, que 4 dedos señalan sus vidas. Que si bien es cierto que nadie es perfecto ni indispensable. En algún momento dado, necesitarán ayuda, y pensarán en tí. Pero al ver cuánto mal y cuanto daño te han hecho, no se van atrever hablarte, ni siquiera mirarte. No juzgues, porque pronto, muy pronto, serás juzgado. Si tu vida no es perfecta, calla. Porque las palabras que botaste por tu boca, para atacar, pueden regresar a tí. El mal no se le desea a nadie. Justo es Dios, y su manos poderosa está sobre los humildes. Reflexiona...
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